Cuando un grupo político obtiene el poder proveniente de la aceptación popular, debe plantearse la estrategia que hará que el mismo perdure en el tiempo. Esta estrategia puede y debe ser diferente a la utilizada para la obtención de poder, ya que obtención y mantenimiento tienen características bien diferentes.
Si a su vez los gobernantes tienen la intención de utilizar el poder en beneficio personal y por encima de los intereses nacionales, incurriendo en prácticas al margen de la moralidad y de la ética, entonces el problema del mantenimiento del poder popular presenta un desafío aún mayor. La falta de ética y moral son fácilmente cuestionables por la opinión popular, y cuando estas prácticas son sistemáticas se hace imposible esconderlas del conocimiento público.
Hoy nos encontramos ante una estrategia que ha arrojado resultados excelentes teniendo en cuenta su cometido, pero que carece de moralidad.
Esta estrategia esta basada en dos pilares:
- Polarización del pensamiento político
- Apoderamineto de las causas nobles
La polarización es una aplicación del viejo proverbio "divide y vencerás". Pero no fue aplicada necesariamente a dividir la oposición, sino a la sociedad entera. De este modo se estableció que se pertenece al pensamiento oficialista o se está en contra de él. No hay lugar a la disidencia de opinión ni en el mas mínimo concepto, haciendo creer que cualquier diferencia o desacuerdo implica la no pertenencia al grupo, y consecuentemente el desacuerdo con la totalidad de los principios que el gobierno defiende.
Esta polarización llevó a un filtro donde sólo quedaron en el oficialismo los más fieles y obsecuentes personajes, de modo tal que ya no existe espacio para la discusión.
Otro aspecto de esta estrategia de polarización consiste en la defenestración de aquel que esté en desacuerdo. De esta manera (y sólo por citar un ejemplo) quien no coincida con la aplicación de un nuevo impuesto del 35% (recordando el caso de la 125, y sin hacer juicios de valor sobre el sector que se vio afectado por el impuesto) es llamado de "golpista". Este término tiene una connotación importante, al llevar al extremo la calificación del sujeto, llevando una posible discusión a un campo diferente del que debería ser llevada a cabo. De esta manera, quien no está de acuerdo con la aplicación de la mencionada ley, tiene que justificar que no pretende un golpe de estado, en vez de fundamentar su disidencia por la aplicación de un impuesto que lo afecta (cosas inmensamente diferentes), que nada tiene que ver con levantarse en armas y derrocar un gobierno mediante el uso de la fuerza.
Además hay otro aspecto que merece un análisis mayor, pero que vale la pena mencionarlo por lo alto, y es que el mensaje oficialista esta orientado a la juventud, lo cual implica que los receptores son individuos que no vivieron los golpes de estado de la Argentina y por lo tanto desconocen la experiencia. Sólo poseen el miedo asociado a los riesgos que ello implica y la convicción que es un hecho totalmente repudiable. Así, para los oficialistas, quién disiente con el mínimo aspecto del gobierno se transforma en un posible causante del peor de los futuros de la patria.
Demás esta decir que las diferencias hacen a la sanidad de la democracia y las mismas deberían ser tratadas en un ámbito de aceptación de la existencia de opiniones y fundamentos diferentes a los propios.
El segundo y más ingenioso de los pilares de la estrategia de mantenimiento del poder es el apoderamiento de las causas nobles. Esto significa que a diferencia de otros gobiernos que basaron su poder en la dupla tiranía - opresión para beneficiarse con él, en la actualidad nos encontramos con un gobierno que consigue el mismo beneficio sin ninguna de estas dos aberrantes metodologías. Por el contrario, llevan como bandera y fomentan las mas nobles de las causas. La defensa de los derechos humanos, el enjuiciamiento de genocidas, la lucha por la identidad, la defensa de los derechos igualitarios y la diversidad sexual, la asistencia económica a los marginados, etc, etc, etc. De esta manera, cualquier acto de gobierno queda validado detrás de las causas justas.
Pero hasta aquí sería solo una caso mas de lo que popularmente se conoce como "roban pero hacen lo que tienen que hacer". Pero lo que el apoderamiento de las causas nobles implica es que, junto con la polarización antes descrita, cuando un individuo disiente con lo establecido por el gobierno se encuentra ante el juicio popular de estar en contra de todas las causas nobles que el gobierno defiende. Como si se pudiera estar de acuerdo con el juicio a los genocidas sólo perteneciendo al pensamiento oficial en su totalidad.
De esta manera se demoniza a todo opositor declarándolo en contra de todas aquellas causas que son claramente positivas y defendibles.
En conclusión, la propaganda oficial estableció una lógica popular por la cual si yo quiero comprar dólares, entonces quiero que los genocidas queden libres. Y así debo apoyar al gobierno incondicionalmente o pertenecer a un sector social de ultra derecha, imperialista y corporativista.
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